De las mejores cosas que tiene la fotografía en la calle es que no resulta complicada y el coste es mínimo. Podemos pensar que es difícil conseguir un estilo propio por la gran cantidad de fotografías de esta tipología que podemos llegar a ver, pero tan solo debemos insistir hasta encontrar lo que nosotros queremos realmente transmitir con cada una de nuestras imágenes.

Cuando nos iniciamos en este estilo de fotografía podemos hallar algunas dificultades y por ello es recomendable tener en cuenta una serie de tips.

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Evita el querer encajar mucho en un sola imagen

El movimiento en la calle puede llegar a ser muy rápido, con muchas cosas pasando al mismo tiempo y, querer que todo encaje en una imagen, puede resultar un caos visual. Evitaremos por tanto, realizar muchas fotografías muy parecidas entre ellas, procurando obtener esas originales que buscamos.

Hay que intentar encontrar un objetivo específico y dejar a un lado aquello que no tenga nada que ver, consiguiendo así que la interpretación de lo que pretendemos transmitir sea mucho más fácil e interesante.

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No te alejes más de la cuenta

Cuando nos colocamos a una considerable distancia con respecto a aquello que queremos fotografiar, puede que no logremos el efecto que nos gustaría conseguir.
Ya que lo más probable es que aparezcan estímulos visuales que no estábamos buscando. Esto suele pasar sobre todo cuando lo que queremos fotografiar son personas o animales. Es por ello que debemos arriesgarnos a salir de nuestra zona de confort, acercándonos al que realmente es nuestro objetivo.

Si conseguimos romper esa barrera lograremos imágenes mucho más profundas que atraerán y despertarán sentimientos en aquellos que las vean.

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Experimenta con los contrastes

Normalmente se da por sentado que las fotografías más dinámicas e impactantes son aquellas en las que las calles están repletas de gente y movimiento, mientras que los lugares más tranquilos parecen aburridos en el momento de fotografiar.
Aunque eso no es del todo cierto, ya que en cualquier lugar existen grandes tesoros; en alguna calle solitaria, bares medio vacíos, pequeñas tiendas de barrio de toda la vida, todo depende de lo que queramos transmitir.
Por eso es recomendable experimentar en ambas situaciones.

Cuando hagas fotografías en espacios públicos, puedes decidir no fotografiar a personas y sí esos rincones en los que parece que el tiempo se hubiera detenido, puede llegar incluso a ser más interesante que lo que podrías fotografiar en esos lugares aparentemente repletos de vida.

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Muévete a un ritmo más lento

En muchas ocasiones podemos volver a casa con la sensación de no haber conseguido encontrar nada que despertara nuestro interés para realizar una buena fotografía y podemos sentirnos algo frustrados. El problema es que en realidad lo único que hemos hecho es caminar y caminar sin llegarnos a detener un momento y observar con verdadera atención aquello que nos rodea.

La mayoría de personas se han acostumbrado a ir de un punto al otro rápidamente, siempre con prisa, sin llegar a ver todo lo sorprendente que nos encontramos a diario en nuestro camino.

Si queremos ser buenos fotógrafos callejeros deberemos aprender a ir despacio, observando con atención todo lo que nos rodea y, para lograrlo, hemos de cambiar de velocidad y buscar con cuidado aquellos momentos y lugares que creamos que explican una historia, algo complicado de conseguir si nos movemos con prisas.

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No dudes de lo que estás haciendo

No debemos dudar cuando creemos que algo (persona, lugar, instante…) merece la pena ser fotografiado, hemos de acercarnos con agilidad, coger la cámara y presionar el disparador.

Cuando empezamos en el mundo de la fotografía nos suelen entrar muchas dudas e inseguridades, nos preguntamos si la imagen valdrá la pena, si parecemos extraños parados en medio de la calle mientras hacemos una foto, o si las personas que pasan a nuestro alrededor se pueden molestar al entorpecerles el paso.

A pesar de todas esas dudas es bueno ser valientes y hacer lo que sentimos en ese momento, tal vez a alguien le sirva o emocione nuestra foto el día de mañana, y si molestamos a otros, no cuesta nada pedir disculpas y explicar lo qué estamos haciendo. Con el tiempo nuestra confianza irá en aumento.

Valora si es mejor disculparse que perder una imagen única.

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¿Siempre haces fotos a la altura de tus ojos?

Si después de muchas fotografías nos acabamos dando cuenta que resultan bastante repetitivas, puede que estén todas hechas al nivel de los ojos. Tan solo tendríamos que cambiar la posición de nuestro cuerpo o el ángulo de nuestra cámara, para encontrarnos con una vista diferente y, probablemente, mucho más original al fotografiar.

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Aprecia tu entorno más cercano

Nos puede llegar a pasar que aquel lugar donde hemos estado más tiempo no nos parezca tan atractivo como aquellos que nos quedan por ver. Cuando eso nos ocurre es posible que dejemos de apreciar cosas únicas.

Cuando viajamos al extranjero solemos estar más alerta, sintiéndonos fascinados por todo lo nuevo que nos rodea, y nos es más fácil poder captar imágenes increíbles. Pero es una lástima darnos por vencidos en la búsqueda de una buena imagen en nuestra zona más próxima, suspirando por descubrir qué hay fuera. Te recomiendo que no desaproveches lo que tienes muy, muy cerca. 

Lo que puede parecernos aburrido a nosotros, quizá es único y sorprendente para los demás.

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Evita imitar a fotógrafos famosos

Como en otras profesiones, en esta no tiene nada de malo admirar a otros fotógrafos, inspirándonos en sus trabajos, siguiéndoles en las redes sociales y comprando sus libros, pero es recomendable no querer copiar su estilo.

Es mucho mejor que experimentes hasta encontrar cómo expresar aquello  que realmente deseas con tu fotografía.

Hacer fotos en la calle y en espacios urbanos es una temática realmente amplia y, aunque creamos que todo está hecho, siempre es posible encontrar algo original con lo que despertar el interés de los demás. Es por ello que no debemos marcarnos el límite en lo establecido.